Foto: Alex E. Proimos (CC/Flickr)

Perú ha experimentado un crecimiento económico sostenido, en gran parte debido al aumento de los precios del oro, el cobre y otros minerales, pero prácticamente todo el territorio ha sido entregado en concesión a empresas mineras, petroleras y madereras, con frecuencia en conflicto con las poblaciones locales. La pobreza monetaria ha disminuido, pero la pobreza multidimensional ha aumentado a niveles críticos. Se ha avanzado en circulación del dinero y en conectividad vía electrónica y telefónica, pero se ha retrocedido en calidad de vida y en seguridad pública, como el aumento de la delincuencia que se va apoderando de calles y ciudades, y ha aumentado la corrupción, resultado de que la influencia del poder empresarial llega a todos los niveles del gobierno.

¿Se puede lograr la Agenda 2030 sin un enfoque global de impuestos? ¿Puede valorarse sin promover los derechos humanos y sin hacer frente a las responsabilidades de los ricos y poderosos? ¿Puede ser revisado sin tener en cuenta el cambio climático, los flujos financieros ilícitos, los conflictos y los acuerdos comerciales y de inversión? ¿Se puede medir con un solo número? ¿O con 300 de ellos? ¿O necesitamos un nuevo tipo de panel de control para monitorear la sustentabilidad?

Éstas y otras cuestiones se han abordado mediante una alianza mundial de organizaciones de la sociedad civil y redes en su primer "Informe Spotlight”, que se presentará el lunes 11 de julio en Nueva York, durante las deliberaciones del Foro de Alto Nivel sobre Políticas de desarrollo sustentable. Varios informes nacionales se están lanzando simultáneamente en Nueva York y en muchas capitales.

Para confirmar la promesa de un país en el que nadie se quede atrás y siguiendo el camino de la sustentabilidad, Social Watch Filipinas (SWP), junto con colaboradores de la sociedad civil miembros de su red, presentó el viernes el "Informe Spotlight" sobre la Agenda para el Desarrollo 2030, en un diálogo con la Autoridad Nacional de Desarrollo Económico (NEDA, por su sigla en inglés), en Quezon City, Filipinas.

El crecimiento económico de Filipinas es injusto y no es sostenible, ya que la riqueza del país se concentra en manos de unos pocos multimillonarios y es altamente dependiente de los combustibles fósiles, según Social Watch Filipinas. "Un crecimiento justo y sostenible garantiza que nadie se quede atrás", manifestó Isagani Serrano, SWP co-coordinador y presidente de Philippine Rural Reconstruction Movement (PRRM).

Social Watch, junto a diferentes organizaciones, coorganizará varios eventos paralelos en el marco del Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible, que se desarrollará en Nueva York, del 11 al 20 de julio de 2016. Vea más abajo información sobre los diferentes eventos paralelos.

Mientras más del 26,3 por ciento de la población filipina (aproximadamente 27 millones de personas) vive en la pobreza, los beneficios del crecimiento se concentran en las manos de pocas familias multimillonarias (menos del 1 por ciento). La injusticia fiscal está incrustada en el sistema y las actividades corporativas no reguladas dañan a la gente y al medio ambiente. Filipinas puede reducir la desigualdad cambiando la geografía económica. Es posible revertir el gran desarrollo orientado a la ciudad mediante el apoyo a las economías provinciales y locales, pasando de la agricultura intensiva convencional de combustibles fósiles a la agricultura orgánica y sostenible, y cambiando el patrón de gasto público a fin de que los recursos adecuados, y también la autoridad, se transfieren deliberadamente de las regiones ricas a las más pobres.

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