Germany

En una histórica resolución sin precedentes, la Sexta Comisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le otorgó estatus de observador a la Cámara de Comercio Internacional (ICC, por su sigla en inglés). La resolución, presentada por Francia, Albania, Colombia, Holanda y Túnez, y adoptada durante el 71º período de sesiones de la Asamblea General, posiciona a la ICC como observador a partir de 1 de enero de 2017.

Por primera vez, la Sexta Comisión (dedicada al examen de las cuestiones jurídicas) de la Asamblea General de la ONU aprobó a una organización empresarial como observador. Hasta el momento, la lista actual de Estados no miembros, entidades y organizaciones con estatuto de observadores se limitaba principalmente a Estados no miembros, como la Santa Sede y el Estado de Palestina, y organizaciones intergubernamentales como la Unión Africana y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil no figuran en la lista.

Muchos de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluidos en la Agenda 2030 se aplican a la situación interna de Alemania, en las áreas de educación, salud y seguridad social. Para cumplir con los ODS, Alemania debería, por ejemplo, reducir a la mitad las personas en situación de pobreza y aumentar la cantidad de jóvenes que completan la educación secundaria.

Otros objetivos se refieren a los efectos externos de las políticas económicas alemanas, que también exigen medidas internas con impacto inmediato sobre los países en desarrollo. Esto incluye los objetivos de reducción del uso de recursos, el cambio de modelos de consumo y producción insostenibles, así como una nueva relación con los migrantes y refugiados.

Finalmente, otros objetivos apuntan a la responsabilidad y la solidaridad internacional de Alemania. Además de las obligaciones tradicionales de cooperación, los ODS refieren también a las áreas del comercio, la inversión y las finanzas. La necesidad de actuar es urgente.

The 2030 Agenda and its 17 Sustainable Development Goals (SDGs) comprises a number of goals which concern the internal situation in Germany. Among these are goals which derive from the human rights obligations, such as in the areas of education, health and social security. Examples include reducing the proportion of poor people in Germany by half and increasing the proportion of young people who complete secondary education. Other goals address the external effects of German politics and economy. They demand domestic measures which also have immediate impacts for people in the countries of the South. These include goals for reducing resource use, for changing unsustainable consumption and production patterns, but also for the relationship to migrants and refugees. Still other goals go to Germany’s international responsibility and solidarity. Besides the traditional development policy obligations the corresponding targets concern all areas of structural policies, particularly trade, investment and finance.

Varios expertos discutieron sobre los beneficios y perjuicios de las alianzas público-privadas en el sector de la ayuda para el desarrollo. Entre ellos, Roberto Bissio, Coordinador de Social Watch.

Varios expertos discutieron sobre los beneficios y perjuicios de las alianzas público-privadas en el sector de la ayuda para el desarrollo. Entre ellos, Roberto Bissio, Coordinador de Social Watch.

El principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas (CBDR, por su sigla en inglés) es considerado uno de los principales logros de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo que tuvo lugar en Río de Janeiro en 1992. Veinte años después, este principio se ha convertido en un punto focal de las actuales negociaciones sobre el cambio climático y la agenda post-2015. Los países en desarrollo que conforman el Grupo de los 77 quieren preservar el principio sin cambios. Pero los EE.UU., la UE y otros países industrializados quieren eliminarlo en su forma actual. Argumentan que las estructuras de poder globales han cambiado. En su opinión, el intercambio equitativo de la responsabilidad debe incluir contribuciones a la protección del clima de las economías emergentes como China, India y Brasil. "Si no se logra el consenso, en 2015 no habrá ni un nuevo tratado climático global ni un programa mundial de desarrollo digno de este nombre", escribe Jens Martens, director de Global Policy Forum.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) planteó la adopción de un código de conducta para las corporaciones transnacionales en los años 70 pero la idea nunca llegó a despegar debido a la oposición vigorosa del poderoso sector privado y los países industrializados. Ahora, la historia vuelve a repetirse.

La redacción de un tratado internacional que responsabilice a las compañías transnacionales por sus violaciones a los derechos humanos cobró impulso en el actual período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de Las Naciones Unidas en Ginebra, que concluye este viernes 27.

"Los actores empresariales tuvieron un éxito absoluto con la implementación de estrategias de relaciones públicas que contribuyeron a presentar a las empresas comerciales como buenas ciudadanas corporativas”: Jens Martens

Gustave Assah.

Los participantes de la reunión de la sociedad civil sobre estrategias en monitoreo y cabildeo organizada por Social Watch en Montevideo el pasado mes de febrero cuentan como trabajan y como su trabajo se relaciona con la enorme tarea de hacer responsables a los poderosos. Vea aquí lo que dijeron.

En un nuevo informe titulado "La influencia de las empresas en el proceso post- 2015", Lou Pingeot de Global Policy Forum, analiza la influencia de las empresas transnacionales en el proceso post-2015. Esta publicación de Brot für die Welt , Global Policy Forum y Misereor ofrece una visión general de los principales actores corporativos en el proceso post-2015 y la manera en que dan forma al discurso sobre el desarrollo. El informe reclama una mayor transparencia en torno a la participación de las empresas en los procesos de la ONU, incluido su apoyo financiero a las iniciativas de las Naciones Unidas, así como también una mayor reflexión sobre los riesgos de que los intereses privados de las empresas impulsen la agenda de desarrollo.

Jens Martens. (Foto: IISD.)

La ONU ha puesto en marcha un amplio debate a nivel mundial sobre la nueva agenda de desarrollo post 2015. En este proceso, existe el peligro de un exceso de consulta”, advierte en esta entrevista Jens Martens, director de la Oficina Europea del Foro de Política Global y miembro del Consejo del Foro de Política Global en Nueva York, quien ha seguido de cerca estos temas como coordinador del Grupo de Reflexión Sociedad Civil sobre Perspectivas de Desarrollo Global (2001-2012) y copresidente y miembro del Comité Coordinador de Social Watch. Y pide a las organizaciones no gubernamentales (ONG) que formulen alternativas que vayan más allá de lo que es actualmente políticamente posible.

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